La luna sangraba cuando los árboles gritaronY la noche me resguardaba cuando mis pulmones rugieron.

Estaba en búsqueda de un camino sobre el cual caminar

Para poder conducirme a través de este denso bosque.

Pero el rojo en mis ojos despertó en mí

Un deseo de matanza y una sed de correr

Mis venas bombearon, mis músculos estallaron…

Sentí la tormenta vibrar en mi carne.

Fue como una fuerza divina

Que me mandó una cabalgata diabólica.

Un placer infernal, un aullido de luna llena

Un deseo de correr, una sed de destruir.

Devorar para esculpir el mundo a mi gusto

Hacerlos inclinarse ante la fuerza de mis sentidos.

Y pronto nadaba en un mar de sangre,

El precio de mi odio y la alegría de mi ira.

Brilló en el destello de las tinieblas

El festín ardiente de mis sueños.

Tallar en los árboles mi propio camino

Someter la muerte y el miedo al hilo de mis decisiones

Para hacerles pagar lo que comencé.

No más piedad, no más debilidades

Mi alma se arrastraba entre árboles.

Estaba conducido por una fuerza divina

A través de una cabalgata diabólica.

Condenado a vivir de sufrimientos,

Condenado a fundir mi piel bajo mi pelaje.

Adrian Ollé-Laprune.

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2 thoughts on “Cabalgata Diabólica 

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