¿Dónde, cuando por la mano de Teseo

la tierna Hipodamia me sea despojada,

ha de reflejarse esta sombra en combustión?

La colina como un desierto,

como una línea de bronce oxidado,

como un diluvio lapidario

de lítico epitafio,

se extiende desde el polvo pulmonar

hasta la trompeta de un ángel mudo.

                       Todo ángel es terrible.

.

Es mi sombra, y es la piel de sal,

quien erra trémula

por el endeble espacio,

silencio en movimiento,

primitivo fruto agrio,

de nuestros tímidos ombligos.

                     Je sais aujourd’hui saluer la beauté.

Héctor M. Cárdenas.

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